Descubre cuál es «tu zona»

¿Sabrías decir cuál es la hora del día en la que eres más productiv@?

No me refiero a partir de las 7 u 8 de la tarde, cuando ya nadie llama por teléfono y ya no te llegan más emails y, gracias a eso, puedes hacer más trabajo con tranquilidad, no. Me refiero a qué hora del día tu cuerpo y tu cerebro están en el momento óptimo, en el que te surgen nuevas ideas, en el que todo se soluciona en un plis-plas, ya sabes a lo que me refiero. Todos nosotros pasamos por varias fases durante el día en las que nos sentimos más despiertos, o cansados, o creativos, o resolutivos, etc. Y para cada uno, estas fases son diferentes. Algunos están más activos por las mañanas, otros son aves nocturnas y les llueven las ideas a medianoche, para otros la siesta es sagrada y en cambio otros no necesitan comer.

En mi caso, por ejemplo, cuando me levanto, no estoy para pensar mucho, o sea, que no me pregunten porque no soy capaz de responder ni de dilucidar nada en ese momento (mi mujer lo sabe bien). Tampoco me gusta tener reuniones o charlas a primera hora de la mañana. Me va bien arrancar el día despacio, sin comunicarme demasiado, debo ser un poco diésel en ese sentido. Un poco más tarde ya empiezo a abrirme y puedo hacer alguna llamada o gestión que no sea muy complicada. Cuando llega media mañana, después del café de las 10-10.30 es cuando me veo más despierto. Desde esa hora hasta la hora de comer, tengo unas 4-5 horas en las que me veo concentrado, rindiendo al máximo, estando a mi máximo nivel. Esta parte del día es la que yo llamo “mi zona”.

Cuando estoy en “mi zona”, sé que me pongo a hacer algo y se me pasan fácilmente hora y media o dos sin darme cuenta, y al acabar veo que he me han sido útiles, que he avanzado, que realmente esas horas han sido productivas. Normalmente, la divido en dos bloques y hago un pequeño descanso para ir al baño o levantarme 5 minutillos, pero hay veces que ni me doy cuenta. Y cuando acabo, eso sí, estoy tan satisfecho, que me doy una pequeña recompensa. Me lo he ganado.

Es muy importante conocerse a uno mismo para poder desempeñar nuestro trabajo en las mejores condiciones. En realidad, somos como deportistas que salimos cada día a ganar, pero no podemos salir ahí de cualquier manera y a lo que le echen. Por ejemplo, un tenista de alto nivel que sabe que tiene partido a cierta hora del día, va a amoldar su rutina entorno a esa hora para salir en su mejor momento, en el que no esté ni dormido, ni después de comer, ni mal descansado, etc. Pues en nuestro caso, tendría que ser lo mismo. Tu tienes un partido que jugar cada día, una tarea importante, que tienes que atacar sí o sí para avanzar, para que tu proyecto pase a la siguiente fase y se acerce un poco más al final.

Así pues, te recomiendo que sepas cual es tu hora de jugar tu partido. A lo mejor también es a media mañana como yo, o puede que sea por la tarde, o a primera hora cuando todavía está saliendo el sol y los demás duermen.  Nadie como tú lo sabrá. Para descubrirlo, imagínate un día en que estuvieras sol@ en el mundo. Sin correos, sin móviles, sin redes, nada, sólo tú y tu trabajo. Como cuando te toca ir un sábado por la mañana al despacho, y pregúntate ¿a qué hora te apetecería ir a trabajar? ¿en qué momento te ves aislado, totalmente focalizado en lo que haces?

Otra táctica es observarte durante unos días y anotar en un pequeño diario cuando estás más cansado, o menos, cuando te notas más atento, etc. En un par de semanas ya vas a ver por dónde van los tiros.

Cuando lo sepas, tienes que considerar ese tiempo como sagrado. Cuando llegue esa hora, apaga facebook, whatsapp, correos y descuelga el teléfono. No estás para nadie. Si trabajas en equipo, manda un correo a todos e informales de que no estarás disponible hasta las… Enciérrate si hace falta en una habitación aparte. Activa tu buzón de voz, y no mires tus correos. TODO lo que pueda surgir, se podrá solucionar luego, no te apures. Solemos dar mucha importancia a la urgencia, y no la tiene. Es, simplemente, como si tuvieras una reunión contigo mismo. Sólo estás tú y tu tarea. Entra en tu zona y métele caña. Diseña, calcula, escribe, saca el máximo potencial a tu coco y estrújete porque estarás jugando tu final.

Te darás cuenta como en un par de horas serás capaz de sacar más trabajo que en toda una mañana a medio gas, y cómo, a medida que vayas instaurando el hábito, tus proyectos irán avanzando como nunca.

Cuando organices tu agenda, respeta tu zona siempre que puedas. Un truco es marcarla en el calendario como tiempo ocupado. A partir de ahí, organízate las otras reuniones o haz las llamadas antes o después, en momentos del día que no te requieran estar al 100%. Y, finalmente, dedica los momentos del día en que ya no estás para mucho más para hacer las minitareas (archivar, papeleo, etc.), esas cosillas que siempre hay que hacer, y que no quieres que te ocupen lo mejor del día.

Y ahora, dime ¿cuándo es tu zona? ¿te lo habías planteado nunca?

Gracias por estar ahí. Que disfrutes de tu día.

 

Agus

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Soy Agus Boada, arquitecto y apasionado de la productividad en el trabajo. Ayudo a profesionales de la arquitectura a trabajar de una forma más eficiente para obtener un mejor equilibrio con su vida personal.

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